Publicado: Mar, 24 Nov, 2015

Nunca he sido un intelectual tutelado por el poder gobernante

tomada de internet Entrevista a Roberto de Jesús Quiñones

La Habana. El 5 de octubre trajo una jornada fatídica. A título del periodismo independiente, Roberto de Jesús Quiñones Haces recibió la embestida de las huestes castristas al servicio del círculo gobernante. El lamentable atropello sirvió para recordarnos que la picota política está empuñada, y lista para caer sobre la cabeza de los cubanos de pensamiento y actuar libre y progresista.

Quienes recién descubren a de Jesús difícilmente sospechan que alguna vez halló puerto seguro en el regazo de los medios y asociaciones intelectuales no prohibidas. Sin embargo, prefirió ser perseguido antes que acólito. Abogado de promoción académica, poeta y periodista por el don de la palabra, conversa para nuestra cubaprensalibre.com acerca de los detalles de su vida intelectual que lo colocan en la lista negra del régimen.

CPL/ La heterogénea formación profesional de los periodistas independientes ha servido de excusa para que el gobierno insista en desconocerlos. Sin embargo, en su caso siendo jurista se inicia como comunicador desde las propias páginas del oficialismo. ¿Considera que se trata de un convencionalismo o responde a estrategias de los censores políticos?

R/ El gobierno y sus testaferros intentan descalificar lo diverso, lo que se les opone, porque carecen de argumentos para sustentar su permanencia en el poder. Hablan de tolerancia y del valor del diálogo, pero no se sientan a debatir con la oposición, no le permiten que exprese libremente sus ideas y proyectos, es decir, el discurso oficial es uno y la realidad es bien distinta.

A los periodistas independientes intentan descalificarlos porque señalan, lo cual es cierto, que muy pocos han estudiado periodismo. Pero el caso es que la historia del periodismo cubano tiene múltiples ejemplos de intelectuales que ejercieron la profesión sin haberla estudiado. En mi caso,desde niño sentí mucha atracción por la lectura y ello me condujo a escribir. Te aclaro que no me considero un periodista sino un mero escribidor de lo que me interesa expresar.

CPL/ ¿Cuándo siente la necesidad de poner fin a la condición de intelectual tutelado por el poder gobernante? ¿En esa transición cuáles han sido los beneficios y los costos que ha tenido que enfrentar?

R/ Nunca he sido un intelectual tutelado por el poder gobernante, es más te diré que desde muy joven he sido calificado de conflictivo, diversionista ideológico, etc. Fui un militante de la UJC rebelde e inconforme, y por eso me sancionaron varias veces hasta que pedí la baja, algo peligroso en la Cuba de los ochenta.

No he escrito un solo poema a favor de lo que un día fue una revolución, ni a ninguno de sus héroes y mártires y eso siempre resultó muy sospechoso para los burócratas de la cultura. Tres de los cuatro libros de poesía que he publicado en Cuba fueron censurados por la Seguridad del Estado, dos fueron recogidos de las librerías y ninguno ha circulado a nivel nacional. Ahora bien, mis mayores problemas con el régimen comienzan en la década de los noventa cuando me vinculé a la Corriente Agramontista de Abogados Independientes de Cuba y empecéa defender a los opositores pacíficos ante los tribunales. Eso me marcó y me fue radicalizando.

Al mismo tiempo mi participación en la vida cultural de Guantánamo se fue limitando por decisiones “de arriba”, con la absoluta complicidad de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba –UNEAC– y de no pocos escritores de la provincia. A pesar de ser miembro de la UNEAC desde 1985 y hasta el pasado martes 17 de noviembre del 2015, fecha en que me separé de la organización, siempre he sido mirado con ojeriza. En Guantánamo, para ser promocionado, tienes que ser un adulón del presidente del comité provincial de la UNEAC o un dócil asalariado del pensamiento oficial, por citar una frase del argentino del gatillo alegre. Yo no soy ni seré eso.

Mi vida cambió radicalmente a partir del 2 de julio de 1999 cuando fui detenido y encausado en un proceso espurio en el que me sancionaron a ocho años de privación de libertad de los cuales cumplí cuatro años, ocho meses y doce días. Después de salir de la cárcel mi vida ha estado signada por constantes discriminaciones y abusos.

Los beneficios de esa transición son menores que los costos, pero sumamente vivificantes.

CPL/ Desde la ambivalencia de la experiencia que posee como periodista que ha tenido la posibilidad de trabajar para los dos polos del sector en Cuba, ¿qué diferencias cree que existen entre el periodismo oficialista y el periodismo independiente?

R/ En Cuba hay periodismo independiente gracias a la ineficacia de la prensa oficialista. Hace mucho que esa prensa dejó de ser revolucionaria, si es que alguna vez lo fue.

La prensa independiente cubana ha revelado la cara desagradable de nuestra sociedad, ha analizado problemas que preocupan a los cubanos de a pie, muchas veces dolorosos y que, por tanto, no tienen cabida en el edulcorado panorama nacional que transmite la prensa oficialista.

Por otra parte a los periodistas independientes se les niega acceso a las fuentes oficiales, se les golpea y detiene arbitrariamente y se les despoja de sus medios de trabajo, algo que jamás ha sufrido la prensa dependiente del gobierno.

CPL/ El diario Cubanet publica un artículo de su autoría donderealiza un exquisito análisis de las relaciones Cuba-EUA.

Como consecuencia, el régimen reacciona histérico y allana su vivienda. ¿Qué objetos fueron sustraídos y sobre qué elementos legales justificaron la ocupación de dichos objetos?¿Le han devuelto alguna de las pertenecías ocupadas?

R/ Realmente no creo que ese artículo por sí solo haya sido el causante del allanamiento de mi morada y del abuso de poder que desplegó el Ministerio del Interior sobre mi persona. Todo fue muy bien calculado pues esperaron a que mi esposa estuviera de viaje por EUA y a que conmigo estuviera mi madre, una anciana de 77 años. Hicieron un desmesurado despliegue de fuerza en las calles aledañas a mi casa, las cuales fueron cerradas al tránsito y ocupadas por camiones con tropas de las fuerzas especiales del Ministerio del Interior (MININT), como si yo fuera un narcotraficante o un terrorista.

La orden de registro que me mostraron no estaba firmada por ningún fiscal, el objetivo era ocupar objetos subversivos. Sin embargo, lo que ocuparon fue mi laptop, una cámara fotográfica que todavía no había usado, mi teléfono celular, otro móvil con desperfectos,una grabadora, dinero en efectivo fruto de mi trabajo y procedente de envíos que me han hecho mis hijos y hermanos que viven en los EUA, varios discos compactos, entre ellos algunos con música de jazz y de Compay Segundo, una PC propiedad de la Iglesia Católica, mi libreta de notas, otra con números telefónicos y algunos libros y revistas.

Tales bienes no fueron ocupados en ninguna actividad de tal naturaleza, aunque es bien sabido que el régimen gusta de calificar como subversivo el ejercicio de elementales derechos humanos. Hasta la fecha no me han devuelto nada, ni creo que lo hagan.

CPL/ Tengo entendido que contra usted versa una denuncia por presunta Difusión de Noticias Falsas Contra la Paz Mundial. De progresar la demanda, ¿a qué consecuencias se expone?

R/ Según los oficiales que me atendieron, quienes me dijeron que si no dejaba de escribir para Cubanet me enviarían a la cárcel, contra mí existe una denuncia por la supuesta comisión de un delito de Difusión de Noticias Falsas contra la Paz Internacional, previsto en el art. 115 del Código Penal, un soberano disparate, pero ya sabemos que en Cuba no hay institucionalidad ni respeto a la propia Constitución comunista. Hasta hoy no he sido citado, así que no sé qué estado tiene el proceso. La sanción establecida para ese delito es de 1 a 4 años de privación de libertad.

CPL/ La posición de colegas dentro y fuera del país, así como de la sociedad civil en general ha sido unánime en apoyo a la situación que le embarga y también a la causa que representa. Coméntenos al respecto.

R/ Las muestras concretas de solidaridad que he recibido de mis colegas, de la sociedad civil y de numerosos vecinos, han sido muy reconfortante para mí. Desde la misma noche de mi liberación comencé a recibir llamadas telefónicas y dos días después, al revisar mi correo y las noticias me percaté del impacto que tuvo mi detención. Cuba es una anormalidad dentro de Occidente y lo que me han hecho a mí desde 1999 hasta la fecha y lo que hacen cada domingo a quienes desfilan junto a las dignísimas Damas de Blanco lo corrobora.

Considero contradictoria y estúpida la actuación de la Seguridad en mi caso. Si ellos dicen que la revolución es invencible, que el pueblo la apoya abrumadoramente, ¿por qué reaccionan así contra los periodistas independientes? Si somos mentirosos y ellos son los dueños absolutos de la verdad, ¿a qué temen?

CPL/ En medio del torbellino la Asociación Pro Libertad de Prensa decide otorgarle un premio especial en el marco de la tercera edición del concurso Papel Periódico de La Havana. ¿Cómo asume este premio?

Creo que el jurado fue benévolo conmigo y que influyó mucho lo ocurrido, pero cualquiera que haya sido la valoración realizada aprecio mucho el premio y trataré de continuar escribiendo lo mejor posible. En medio de tanta discriminación y desamparo jurídico ha sido una gran satisfacción.

CPL/ ¿Qué aconsejaría a los colegas que día tras día desafían el odio visceral que siente el régimen hacia la palabra sincera, objetiva?

R/ Le tengo pavor a ofrecer consejos, pero sí de algo estoy plenamente convencido es que resulta mil veces preferible ser un cadáver social que esclavo de un régimen que viola los más elementales derechos civiles y políticos y trata como ceros humanos a los ciudadanos que piensan y actúan en desacuerdo con sus ucases.

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