Publicado: Jue, 10 Dic, 2015

Un periodista enemigo de la dictadura

Manuel Márquez Sterling, caricatura de Sirio La Habana. Por su historia, Manuel Márquez Sterling 1872-1934 puede ser considerado el primer periodista cubano que se declaró, a través de sus escritos, enemigo de los dictadores.

El 20 de mayo de 1902, fecha que da nacimiento a la República, Márquez Sterling dialogó con Estrada Palma, algo que lo acercó íntimamente a la silla presidencial. Sus preguntas al mandatario y las respuestas de este, dan inicio así a la primera entrevista periodística moderna en la historia de la prensa cubana, considerada hoy como periodismo de investigación.

Confiaba tanto Estrada Palma en el joven periodista, que para sus proyectos, así como para cualquier declaración que hiciera, acudía a él para su divulgación.

Pero poco duró aquella amistad, porque mucho antes que otros, fue Márquez Sterling quien se opuso al segundo mandato de don Tomás. Lo dejó dicho en una frase: “lamenté con toda el alma que la sirena engañosa apagara sus postreras ráfagas de lucidez”.

Sus ideas, avanzadas para la época, no le permitieron hacerse cómplice de los planes del presidente de mantenerse en el poder y su visión sobre una política transparente y democrática lo apartó de él. Como buen periodista, se empeñó siempre en conocer lo que a simple vista no se veía y no se sabía y escudriñaba por aquí y por allá para sacar conclusiones de cualquier cosa oculta.

En 1904, entrevistó a Porfirio Díaz en el Castillo de Chapultepec y escribió contra él y su política caudillista. En esos momentos era secretario de la embajada cubana en México y el dictador mexicano lo declaró persona no grata.

E México, tampoco tuvo reparos en defender abiertamente al presidente Francisco Madero, quien lo llamó un “leal amigo de la democracia”.

Luego, en los años treinta, se enfrenta con su pluma a la dictadura de Gerardo Machado.

Recibió, a lo largo de sus tres décadas de ejercicio periodístico, muy merecidos galardones. Fue considerado como uno de los más importantes periodistas de la República y en 1903, la célebre revista El Fígaro, lo nombra “el mejor escritor joven cubano”.

Mucho se interesó siempre por defender a la República, en penetrar los entresijos de la política de su época y conocer a los hombres que la manipulaban. Fue un ferviente lector de Allan Kardec y de Myers, maestros del espiritismo, cuyas prácticas se realizan para comunicarse con los espíritus de los muertos.

En la Cuba de hoy, Manuel Márquez Sterling hubiera criticado duramente a la dictadura castrista, como lo hace la prensa independiente cubana, surgida el 10 de diciembre de 1987, gracias a Radio Martí y al Comité Cubano Pro Derechos Humanos. También hubiera ido a prisión, como ha ocurrido a numerosos hombres y mujeres que desde un principio, no han dejado de hacer en su periodismo de investigación y de crítica profunda a todo lo que ocurre en Cuba en materia de Derechos Humanos, libertad y democracia.

Márquez Sterling también hubiera lamentado con toda el alma que “la sirena engañosa apagara las postreras ráfagas de lucidez de Fidel Castro”, al perpetuarse este en un poder omnímodo.

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