Publicado: Mie, 17 Feb, 2016

Feria del libro de La Habana. ¿Cultura o ideología?

feria_del_libro_la_habana_cuba La Habana. Desde el pasado 11 de febrero viene teniendo lugar en la capital cubana la vigésima segunda feria internacional del libro, en esta ocasión está dedicada al pueblo de Uruguay con la presencia de varios autores de ese país y de otros lugares que vienen a la cita. Es uno de los sucesos culturales de mayor convocatoria en el país y esperado por muchos cubanos.

La iniciativa de un evento tan importante dentro del ámbito cultural cubano no fue idea del actual gobierno. Desde antes de 1959, año en que triunfa la revolución castrista, ya se habían realizado varios eventos de este tipo, recordándose el primero en Centro Habana y luego trasladados al Paseo del Prado por iniciativa de quien fuera uno de los intelectuales más lucidos de todos los tiempos y el más destacado investigador literario cubano del período republicano, José María Chacón y Calvo

Desde el momento en que el líder de la “revolución” pronunció las palabras a los intelectuales con la frase “dentro de la revolución todo y fuera de la revolución nada”, se apoderó de la cultura cubana una especie de macartismo criollo que dio al traste con la libertad de expresión y trajo la amarga experiencia del llamado Quinquenio gris, o Decenio negro, calificativo a las torpezas que en el ámbito cultural se realizaron durante la década del 70 donde fueron sancionados y sacados de la circulación literaria aquellos intelectuales de “dudosas manifestaciones” y otros por ser homosexuales o lesbianas. Era imposible tolerar tales manifestaciones en un proceso social que emergía de la fuerza bruta y debería poner coto al presunto libertinaje ideológico.

Abusos de poder, decisiones absurdas, intimidaciones y chantajes caracterizaron una de las etapas más nebulosas de la cultura cubana donde figuras de triste recordación y semianalfabetos en materia cultural fueron los que marcaban las pautas de quién publicaba y quién no.

Fue la influencia estalinista -u órdenes recibidas-, llevada por Luis Pavón, alto funcionario del sector de la cultura, Jorge (Papito) Serguera, presidente del Instituto Cubano de radio y Televisiòn y otros compinches que trataron de complacer a las altas figuras del régimen, y lo lograron de manera brutal adecuando a los intereses de la Isla lo que en ese momento deseaba el castrismo.

Se gestaba desde ese momento el totalitarismo cultural y se desmantelaron los símbolos que no convenían al castristamo.

Fueron prohibidas obras como Los Siete Contra Tebas, poemarios como Fuera de Juego, la música de los Beatles, el cine Norteamericano, Los Condenados de Condado y muchísimas otras obras, así como pintores y escritores fueron condenados al ostracismo.

Poco ha cambiado de ese momento. En la actualidad la creación independiente continúa marginada .La libertad de expresión y la democratización de la cultura es un sueño que bajo la dictadura cuesta cárcel y atropellos físicos, cuesta el acoso constante y el hostigamiento a la familia o el puesto de trabajo.

Porque más que dar cultura y crecer en ella, es el adoctrinamiento ideológico lo que debe primar en cada creación artística que salga de las manos de un cubano. Y quien se atreva a lo contrario, sabe que le colgarán el San Benito de la desgracia eterna…Es decir, el tiempo en que tenga vigencia el castrismo.

mal26755gmail.com

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