Publicado: Mar, 21 Jun, 2016

La libertad de expresión en la isla de Fidel

Heberto Padilla, Uneac, 1971La Habana. Una de las primeras medidas que tomó Fidel Castro para no perder el poder, fue suprimir la libertad de expresión, reglamentada desde 1948 a través de la Declaración de los Derechos Humanos.

Su primer paso lo dio en la Biblioteca Nacional José Martí, de La Habana, el 16 de junio de 1961, donde sostuvo tres encuentros  con un grupo de escritores cubanos.

De esas reuniones a puertas cerradas, sale su famosa frase, impuesta como una espada de Damocles sobre las cabezas de los intelectuales: “Dentro de la Revolución, todo; contra la  Revolución, nada”.

El célebre dramaturgo y poeta Virgilio Piñera tuvo valor para expresar, delante del Comandante en Jefe, que sintió miedo por sus palabras. No miedo a Castro, porque Virgilio siempre fue un disidente declarado de la dictadura, a pesar de saber que siempre estuvo vigilado por agentes de la Seguridad del Estado, sino a la tragedia que imaginó se avecinaba para sus colegas.

Seguramente se preguntó ese mismo día cómo escribir entonces, si el que manda para escribir es el corazón.

Era evidente que el nuevo dictador sentía temor ante la libertad de expresión, que podía ser utilizada por la masa intelectual. El conocía muy bien cuán necesaria era para perfeccionar una sociedad, de la cual se sirvió en sus años de opositor, prácticamente en toda la prensa escrita del país.

El precio que pagó Cuba fue sumamente alto.

Perdió a muchos de sus intelectuales, tal vez los más valiosos, algo que quedará para la historia como otro de los crímenes de la dictadura castrista, porque matar la inteligencia, amordazarla, condenarla a prisión, hacerla huir o morir, es también un crimen.

El drama o la tragedia vivida por nuestros intelectuales comienzan con aquellos que conocieron las prisiones de Fidel Castro, continúa con los que se vieron forzados a emigrar y con los que guardan silencio, ya sea porque se apartaron de la dictadura o porque fueron apartados.

Todos, sin excepción, son las víctimas de un sistema donde no existe la libertad de expresión, donde aún vivimos condenados a un solo partido político, a una sola voz, donde se nos niega el derecho a la libertad de reunión y de asociación.

A continuación ofrecemos los nombres de muchos de ellos.

Escritores en las cárceles de Fidel Castro: Jorge Vals, Ángel Cuadra, Heberto Padilla, Lina de Feria, Manolo Ballagas, Reinaldo Arenas, Teo Espinoza, René Ariza, José Antonio Zarraluqe, Fernando Velázquez, Reinaldo Bragado, María Elena. Cruz Varela, Tania Díaz Castro, Raúl Rivero, Manuel Vázquez Portal, Ángel Santiesteban y otros.

Escritores que partieron al exilio. Citamos a los más celebres: Jorge Mañach, Lidia Cabrera, Guillermo Cabrera Infante, Enrique Labrador Ruiz, Gastón Baquero, Heberto Padilla, Belkis Cusa Malé, Manuel Díaz Martínez, Carlos Alberto Montaner, Reinaldo Arenas, Eliseo Alberto, José Lorenzo Fuentes, Jesús Díaz, Norberto Fuentes,

Escritores silenciados o apartados de la dictadura: Francisco Riverón Hernández, Agustín Acosta, José Yánez, Alberto Rocasolano, Rafael Alcides Pérez, Héctor Zumbado y muchos otros.

Jóvenes poetas que troncharon sus vidas en el exilio: Eduardo Lolo, Francisco Mesa Rollé, Gladys Zaldívar, José Mario y otros.

Displaying 1 Comments
Have Your Say
  1. Demasiado tendencioso e intencionado el artículo.

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>