Publicado: Mar, 21 Jun, 2016

La prensa y su peso en la guerra hispano-cubano

Foto tomada de Internet, del sitio EcuredLa Habana. Muchos periódicos influyeron en el desarrollo y fin de la guerra hispano-cubana y allanaron el camino para la incursión de Estados Unidos en un teatro de operaciones tan importante y cercano como la mayor de Las Antillas.

Un mes antes de la muerte de Maceo, varios diarios estadounidenses habían escrito: “Este país no ha hecho nada para asistir a una guerra casi propia”. El Commercial Advertiser declaraba: “Algunos de nuestros periódicos, se han propuesto mantener una pelea contra España a perpetuidad”.

El Sun y el Journal criticaron al presidente de Estados Unidos, Cleveland, por su inercia ente el conflicto. Y el World prefiguró  como sería: “Corto, repentino y decisivo. Llevaría a Estados Unidos a hacerse cargo del protectorado de Cuba y garantizaría la libertad de esa desgraciada isla”.

El 23 de diciembre de 1896 el general Theodore Roosevelt escribió en el New York Journal: “Me es difícil no desear una guerra con España, que daría como resultado la construcción de una flota decente”.

Josep Pulitzer por aquellos días reconoció que fomentaba la guerra contra España, por los efectos que pudiera tener en la circulación de su periódico, que en 1987 alcanzó tiradas de 800 000 ejemplares  diarios, mientras el New York Journal rondaba los 700 000. Periódicos contrarios al conflicto armado como Herald, Tribune, Post y Times, solo alcanzaban los 200 000.

El imparcial y El Heraldo de Madrid, criticaron la demora de la victoria contra los insurrectos. Llovieron por esos días los artículos alertando que aún en el caso que España ganara la guerra, el verdadero problema concernía cada vez más en  Washington.

En diciembre de 1897, el general Fitzhugh Lee, cónsul de Estados Unidos en La Habana, envió un mensaje al presidente sobre un rumor de “una extensa y peligrosa conspiración antiamericana y encarecía la concentración de una poderosa fuerza naval en los cayos de Florida, que estuviera lista a trasladarse aquí al primer aviso”.

Entonces se ordenó al acorazado Maine, que encarnaba la idea de la nueva marina de guerra, que se trasladara a Cayo Hueso, dispuesto a ir a La Habana a proteger las vidas y propiedades norteamericanas si fuese necesario.

El Evening Post lanzó un editorial de apoyo: “¿Qué hay de aquellos patriotas cuyo único y manifiesto propósito es el de avanzar metidos de sangre hasta las rodillas, para salvar a sus hermanos del machete?”.

En La Habana la guerra desembocaba en la constitución del primer gobierno autonomista, bajo la egida de España, que no fue apoyado por los conservadores de la “Madre Patria”, para quienes la palabra autonomía era tan mala como independencia. Comenzaron a proliferar disturbios en la capital cubana, que siguió la solicitud del juez Day, del Departamento de Estado, solicitando al gobierno español  el envío a La Habana del acorazado Maine: “Simplemente como una muestra de amistad”.

Pero el 15 de febrero de 1898, el Maine, que se hallaba anclado en la dársena habanera en misión de seguridad, fue volado  y los sueños bélicos de Roosevelt y Hearst se hicieron por fin realidad. Estados Unidos entró en el conflicto y la historia que siguió después es conocida: Intervención norteamericana. República mediatizada. Revolución Socialista. Dictadura militar. Guerra Fría con Estados Unidos.

Hace poco menos de dos años El New York Times comenzó a publicar una serie de artículos, relacionados con la necesaria e impostergable normalización y restablecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba. Rememorando y reafirmando de esta forma el peso de la prensa en las decisiones de los estados.

Hoy, España es solo un viejo recuerdo, mientras Cuba y Estados Unidos reabrieron sus embajadas, firman acuerdos comerciales, y por primera vez en la historia un presidente de Estados Unidos visitó de manera oficial la isla, dejando en los cubanos una estela de esperanzas, que poco a poco comienza a disiparse en las turbulentas aguas de una maltrecha economía de paladares, timbiriches y carretillas con pésimos productos agrícolas.

Frank Correa

Frank Correa es periodista independiente y miembro de APLP

Latest posts by Frank Correa (see all)

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>